El Outsourcing es un término cada vez más utilizado en el mundo empresarial. Sin embargo, aún son muchos los que confunden el verdadero significado de este anglicismo y por tanto su utilización en la jerga del sector.
El Outsourcing es uno de los modelos de gestión empresarial que todo directivo intermedio debería conocer. Según su definición se trata de: “el proceso económico en el cual una empresa destina los recursos orientados a cumplir ciertas tareas hacia una empresa externa por medio de un contrato”. En otras palabras, consiste en la contratación de terceros para que lleven a cabo actividades para las que son expertos y que, por el contrario, la empresa contratante desconoce, carece de suficiente experiencia o simplemente quiere enfocar sus esfuerzos únicamente a la actividad más lucrativa de su negocio.
En castellano el Outsourcing se conoce como externalización de servicios o externalización a secas, aunque cada vez se utiliza más la palabra anglosajona. Por tanto, la empresa subcontratada, a veces denominada Task Force, realizará la actividad externalizada en nombre de la primera.
Más allá de realizar subcontratas, la externalización consiste en el establecimiento de alianzas con otras empresas. Es decir, en la búsqueda de colaboradores para obtener resultados más eficientes y satisfactorios.
El Outsourcing se aplica generalmente a las actividades auxiliares o secundarias de una empresa. De hecho, nunca se debe contratar a terceros para que lleven a cabo la actividad central y más lucrativa del negocio. Las áreas fundamentales de la empresa deben ser desarrolladas y controladas por esta misma.
Al delegar en otras funciones secundarias, pero igualmente necesarias, de una empresa, ésta puede ganar tiempo y fuerzas para invertir en su actividad central. Algunas de las áreas más comúnmente externalizadas por las empresas son la gestión del sector de recursos humanos, los servicios de limpieza, marketing empresarial, etc.
En una situación ideal, la empresa subcontratada para la externalización de servicios desarrolla su actividad sus instalaciones propias y separadas de la empresa contratante. Esto, en la jerga del mundo empresarial se denomina Off-Site y es una estrategia que proporciona numerosas ventajas a ambas partes. Sin embargo, en ocasiones ambas empresas deben realizar su labor en las mismas instalaciones, lo cual se denomina in-house. En este último caso las funciones, espacio y personal de cada parte deben estar bien delimitados para que la colaboración de ambas sea realmente efectiva.
En definitiva, los buenos resultados obtenidos por muchas empresas mediante la aplicación del Outsourcing la han ido convirtiendo en una práctica cada vez más popular. Esto ha llevado a su expansión a numerosos sectores y a una amplia variedad de actividades empresariales.








