¿Cómo abordar al cliente?
Si bien es cierto, la habilidad que tenga el vendedor es muy importante, pero la manera de abordarlo, va a depender del tipo de cliente que sea. Existen personas amigables y otras que no lo son tanto, así como también, hay clientes conversadores y otros un poco más reservados.
Recientemente hemos publicado un post en el que mencionamos algunos de ellos, sin embargo, hemos querido ampliar esta información, que seguramente te será muy útil. Motivo por el cual, te invitamos a que conozcas un poco más acerca de los tipos de clientes para que se te haga más sencillo el proceso de venta.
El día de hoy te hablaremos sobre cómo abordar tres tipos de clientes en específico, uno de ellos es al que nosotros llamamos clientes racionales. Los otros dos tienen personalidades muy peculiares, estos son, el cliente tímido y el cliente exigente.
Los clientes racionales
Evidentemente, todos los seres humanos somos seres racionales, lo que quiere decir que, nuestras acciones están basadas en el pensamiento y la razón. Pero cuando hablamos de clientes racionales, nos referimos a aquellos que piensan dos veces las cosas antes de tomar la decisión definitiva.
Este tipo de personas son muy puntuales con los que desean, y esperan el mismo trato de retorno. Por ello, te recomendamos que seas preciso y conciso y dejes los rodeos para otra ocasión. Explícale cuales son las ventajas del producto o del servicio que desea, incluyendo el precio.
Por ejemplo, los clientes racionales siempre te van a agradecer que les ofrezcas guías del producto, que le demuestres resultados verdaderos o testimonios de otros clientes. Este tipo de personas se guía más por lo racional que por la parte emocional, y es allí donde debes actuar.
Los clientes tímidos
Las personas tímidas son clientes inseguros, realmente no saben lo que quieren. Ni si quiera se trata de personas calladas, es que simplemente no saben cómo pedir o elegir las cosas. Es aquí donde el vendedor debe saber identificarlo para que pueda abordarlo de la manera correcta.
La idea es proporcionarle a este tipo de clientes, un entorno en el que él se sienta cómodo y seguro, para que confie en el vendedor y en lo que le ofrece. De esta manera será más receptivo y podrá expresar mejor sus ideas para que lo ayudes con lo que busca.
No olvides que debes ser amable, y bajo ninguna circunstancia puedes ser prepotente con el cliente. Recuerda que es una persona tímida, entonces, en este caso evita mirarlo fijamente a los ojos. Trata de contarle alguna anécdota para entrar en confianza y que la conversación fluya.
Los clientes exigentes
No importa que tan amable, cordial o amigable te parezca, si se trata de un cliente exigente, quiere decir que es una persona preparada y que sabe lo que busca. Que conoce el producto, que sabe cómo funciona y que está buscando lo mejor que tengas.
Incluso, puede exigir cosas más allá de las que tienen el producto, y es allí donde debes ser muy claro con el cliente y especificarle lo que ofreces.








